«No debería ser noticia que una mujer sea directora general»

Alicia Soler, directora general de Caixa Popular, explica las principales iniciativas en materia de igualdad dentro de la entidad

P. El 8 de marzo vuelve a poner el foco en la igualdad real entre mujeres y hombres. Desde su posición al frente de Caixa Popular, ¿qué avances destacaría en el sector financiero valenciano y qué retos siguen siendo prioritarios?

R. En los últimos años se han producido avances, especialmente en visibilidad y en concienciación. Hoy hablamos de igualdad con más naturalidad y con mayor exigencia social. En el sector financiero en general vemos cada vez más mujeres en posiciones de responsabilidad; sin embargo, todavía no en la proporción que debería corresponder al talento existente. No debería de ser noticia que una mujer, por el hecho de su género, sea directora general. Mientras lo siga siendo, significa que aún queda camino por recorrer.

P. Caixa Popular suele vincular su modelo cooperativo con valores sociales. ¿Qué políticas o programas concretos está impulsando la entidad para promover la igualdad de oportunidades dentro de la organización?

R. En Caixa Popular entendemos la igualdad como una cuestión de coherencia con nuestro modelo cooperativo y con nuestros valores como empresa. Contamos con una Política de Igualdad, un Comité de Igualdad y medidas específicas en materia de selección, promoción, formación y prevención de cualquier tipo de discriminación. Además, impulsamos proyectos como Caixa Popular Dona, que incorpora la igualdad de género como una línea estratégica transversal, no solo en el ámbito interno, sino también en nuestra relación con la sociedad y el tejido empresarial valenciano.

P. En términos de liderazgo femenino, ¿cuál es la presencia actual de mujeres en puestos directivos y de responsabilidad en Caixa Popular?

R. En Caixa Popular el compromiso con la igualdad en el liderazgo va mucho más allá de los datos, aunque estos también son relevantes. Nuestro Consejo Rector es paritario y, actualmente, el 47 % de los puestos directivos están ocupados por mujeres. Pero más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es que la igualdad forma parte de nuestra cultura. Apostamos por entornos donde las mujeres puedan desarrollar su potencial, asumir responsabilidades y participar en la toma de decisiones en igualdad de condiciones, de forma natural y sostenida en el tiempo.

P. Más allá de la estructura interna, ¿cómo integra Caixa Popular la perspectiva de género en sus productos, servicios o líneas de financiación dirigidas a clientas, emprendedoras y empresas lideradas por mujeres?

R. Entendemosla igualdad como una línea de acción transversal que se traduce en productos, servicios e iniciativas concretas. Un ejemplo claro es la Tarjeta Dona, la primera tarjeta bancaria que promueve activamente la igualdad destinando un porcentaje de sus beneficios a proyectos sociales que fomentan la equidad. A partir de esta iniciativa impulsamos anualmente las Ayudas por la Igualdad, con las que financiamos proyectos que promueven la igualdad de oportunidades, el talento femenino y la conciencia de género desde la infancia. Este 8 de marzo lanzamos una nueva convocatoria que incorpora una novedad muy significativa: duplicamos el importe total de las ayudas, alcanzando un fondo de 60.000 euros.

P. En la C. Valenciana existe un tejido creciente de emprendimiento femenino. ¿Cómo acompaña Caixa Popular a estas iniciativas y qué necesidades detectan con más frecuencia entre las mujeres empresarias?

R. Acompañamos al emprendimiento femenino desde la cercanía, el conocimiento del territorio y a través de soluciones financieras adaptadas a cada proyecto. Ofrecemos financiación y servicios pensados para apoyar tanto la puesta en marcha como las fases de consolidación y crecimiento.

P. Desde su experiencia personal como directiva, ¿qué barreras —visibles o invisibles— considera que persisten para que más mujeres accedan a la alta dirección en el ámbito financiero?

R. Persisten barreras culturales e invisibles, como los estereotipos sobre el género, el estilo de liderazgo, la autoexigencia excesiva o la dificultad para alcanzar una verdadera corresponsabilidad en determinadas etapas vitales. Las mujeres lo tenemos más difícil y eso sigue siendo una realidad, aunque a veces se intente minimizar. Uno de los mayores obstáculos aparece cuando el discurso apuesta por la igualdad, pero los hechos no la acompañan. Esa incoherencia es especialmente desalentadora. Superar todas estas barreras requiere referentes, políticas coherentes y liderazgos más humanistas.

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